El tiempo a los 20 años en el siglo XXI:
En esta conferencia, Pablo Fernández Christlieb reflexiona sobre cómo perciben y viven el tiempo los jóvenes en la actualidad, especialmente aquellos que rondan los veinte años. Explica que el siglo XXI ha transformado profundamente nuestra relación con el tiempo: ya no lo experimentamos como algo continuo o lineal (pasado-presente-futuro), sino como una sucesión de instantes rápidos y fragmentados.
El autor señala que la vida moderna, marcada por la tecnología, las redes sociales y la inmediatez, ha generado una sensación de urgencia constante. Los jóvenes se sienten presionados por alcanzar metas, construir un futuro brillante y "aprovechar el tiempo", pero al mismo tiempo lo viven de forma caótica, sin pausas reales.
Fernández Christlieb dice que "el tiempo joven" se caracteriza por la búsqueda constante de experiencias, aunque muchas de ellas se olvidan pronto o carecen de profundidad. Esta rapidez hace que la vida se sienta llena, pero vacía de sentido. Por eso propone recuperar una relación más humana y reflexiva con el tiempo, donde el presente pueda vivirse con atención y no solo como un paso fugaz hacia lo siguiente.

El aroma del tiempo:
En este libro, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han analiza lo que él llama la crisis temporal del mundo moderno. Según Han, en la sociedad contemporánea el tiempo se ha fragmentado y acelerado por la presión del rendimiento y del capitalismo. Todo gira alrededor de la productividad, las metas y la competencia, lo que provoca que las personas vivan en un estado de agotamiento constante.
En ese contexto, el autor propone: "Recuperar el aroma del tiempo", es decir, volver a darle un sentido más lento, más humano, donde la contemplación, la reflexión y la pausa sean posibles. Solo cuando se vive el tiempo con calma —como si tuviera un "aroma" que se respira lentamente—, se puede encontrar nuevamente el sentido y la belleza de la existencia.
La velocidad de la memoria
Esta conferencia plantea una reflexión complementaria: la memoria necesita tiempo para existir, pero vivimos en una época dominada por la velocidad. En el mundo actual, la información circula sin pausa: noticias, imágenes, videos y mensajes se suceden tan rápido que no alcanzan a convertirse en recuerdo.
El autor advierte que esta aceleración digital está transformando nuestra memoria en algo superficial. La rapidez impide que los recuerdos se asienten y se integren en una historia personal coherente. Todo pasa tan velozmente que apenas podemos capturar nada.

La "velocidad de la memoria" simboliza, entonces, la pérdida de profundidad y de identidad: si no recordamos, no sabemos quiénes somos. La conferencia concluye invitando a detenerse, observar, escuchar y sentir con calma, porque solo así la memoria —y con ella el sentido de la vida— puede florecer.

Conquista: ubicuidad - Paul Valéry:
Paul Valéry, ya en el siglo XX, predijo lo que hoy vivimos con el mundo digital: la presencia del arte y la información en todas partes al mismo tiempo. Llamó a este fenómeno "la conquista la ubicuidad".
Con la aparición de nuevas tecnologías, las obras de arte dejaron de estar ligadas a un solo lugar físico (como un museo o un teatro) para volverse reproducibles y accesibles en cualquier lugar. Valéry anticipó que esto cambiaría profundamente la forma en que la humanidad experimenta el arte: lo haría más democrático, pero también más superficial.
Actualmente, su idea se refleja en internet, en las redes sociales y en el arte digital: cualquiera puede ver, compartir o crear contenido artístico desde su casa. Sin embargo, esto también plantea preguntas sobre la pérdida de la experiencia directa y la autenticidad del arte.

Internacional situacionista:
La Internacional Situacionista fue un movimiento artístico, político y filosófico que criticó la sociedad de consumo y los efectos alienantes de la vida moderna. Surgió en Europa a mediados del siglo XX, influido por el marxismo, el surrealismo y el dadaísmo.
Los situacionistas querían romper la separación entre arte y vida, proponiendo que el arte debía ser una forma de transformación social. Defendían conceptos como:
* La deriva: deambular por la ciudad sin rumbo fijo, explorando los espacios urbanos de manera libre y creativa.
* El détournement: reutilizar imágenes o mensajes de la cultura dominante para darles un nuevo sentido crítico o subversivo.
Su objetivo era despertar la conciencia, liberarse del control del consumo y devolverle a la vida su carácter lúdico y creativo.

Fluxus 1960:
Fluxus fue un movimiento artístico internacional que surgió en los años 60 como una reacción contra el arte tradicional y comercial. Inspirado en el Dadaísmo y en el pensamiento Zen, defendía la idea de que todo puede ser arte y que cualquiera puede ser artista.
Los artistas Fluxus valoraban más el proceso que el resultado, y preferían acciones simples, cotidianas y humorísticas. Realizaban performances, happenings o eventos participativos, donde el público formaba parte de la obra.
Su intención era eliminar las fronteras entre arte y vida, haciendo del arte una experiencia libre, abierta y accesible para todos. De esa manera, Fluxus también fue una crítica a la comercialización del arte y a la seriedad del mundo artístico tradicional.